Fundación Procreser

Cada día hay más niños que han tenido exceso de todo, incluso de amor.

Las intenciones de los padres son buenas, en el sentido de que quieren ‘lo mejor’ para sus hijos.

Foto: 123RF

Por: Annie de Acevedo 25 de marzo 2018, 11:00 p.m.

Cada día hay más niños que han tenido exceso de todo, incluso de amor.
Es necesario que los padres de esta generación se fortalezcan. De hecho, es indispensable que actúen con seguridad y firmeza. Los hijos han pasado en pocas décadas de no ser tan vistos y escuchados a ser los protagonistas únicos en el hogar, mientras que los padres se han convertido, poco a poco, en esclavos de sus hijos.

No se sabe bien por qué ocurrió, pero la presencia permanente de internet, la televisión y las redes sociales ha influido. Adicionalmente, está la culpa de los padres que trabajan y la necesidad de ser diferentes con sus hijos a lo que fueron sus padres con ellos.

Así las cosas, todo está dado hoy para ver padres sin la fuerza para guiar a sus hijos adecuadamente. Por el contrario, se la pasan haciendo sacrificios para que ellos tengan las ‘posibilidades y oportunidades’ que ellos no tuvieron.

Por su lado, los hijos interpretan esos sacrificios como algo que ellos merecen. Se acostumbran rápidamente a tenerlo todo, y solo les sirven las megadosis de atención o amor.

Las intenciones de los padres son buenas, en el sentido de que quieren ‘lo mejor’ para sus hijos. Sin embargo, esas actitudes tan parentales no ayudan a los niños a crecer bien.

Los estudios muestran que los hijos criados así tienen problemas laborales, sociales y en su vida personal. Cada día tenemos más niños y jóvenes con el síndrome de haber tenido exceso de todo, hasta de amor.

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Son jóvenes inmaduros, que no asumen responsabilidades, pues se acostumbraron a ser rescatados por sus padres.

Mi recomendación es volver a retomar el control de nuestras vidas y la de nuestros hijos. No tener miedo a la hora de decir no. Al principio se resistirán, pero, en general, les gusta que sus papás sepan para dónde van y cuáles son sus expectativas. Esto los tranquiliza y les traza objetivos claros. Los padres debemos ser líderes y guías del hogar.

Tenemos que dejar el temor de no ser populares con nuestros hijos o de ir a traumatizarlos. Se educa bien cuando se ejerce una disciplina firme y amorosa, con límites cuando sea necesario. Son tiempos muy difíciles, y hay que enfrentarlos con medidas fuertes y claras.

Es hora de que los padres enseñen a sus niños valores y los pongan en práctica. Ustedes son los llamados a frenar el caos y la confusión que con frecuencia manifiestan los jóvenes. Llegó el momento de empoderarse. Dejen de lado la culpa y empiecen a recuperar el control de sus hijos y de su hogar.

ANNIE DE ACEVEDO Psicóloga y educadora.

1 Comentario

  1. Leuder Hernandez el mayo 12, 2019 a las 4:52 am

    Cordial saludo familia Procreser, es una cruenta y dura realidad de la cual la mayoría de nosotros los padres y adultos por ignorancia u negligencia no hemos podido reconocer y así enfrentar y o darnos cuenta que el verdadero problema nace de nosotros mismos cuando los patrocinamos escudando en las normas o leyes que protegen al menor.
    Es irónico ahora en el siglo veintiuno cuando gozamos de mas medios de comunicación y de educación no los utilizamos para fortalecer nuestro intelecto e inteligencia emocional, pero nuestros hijos si para manipular y gobernar en los hogares sin distinción de clase social y hasta en algunas instituciones educativas que se limitan a tener una cantidad estipulada de clientes que hacen lo que se les antoja después que paguen la mensualidad esto les garantiza un titulo.
    al paso que vamos me da hasta miedo pensar así esta la nueva sociedad que sus padres aun son gente campesina y trabajadora, como sera la convivencia con nuestros nietos?
    «LOS PADRES HEMOS RENUNCIADO AL PODER DIVINO DE EJERCER LA AUTORIDAD EN NUESTRO HIJOS»

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